El orden, la mejor técnica de autoconocimiento

Por Jess Caceres | Valor Positiu + Coaching

Habrás oído hablar de los innumerables beneficios del orden, en los últimos años se han escrito infinidad de libros y artículos, los cuales nos hablan de las bondades de mantener tu casa o tu lugar de trabajo ordenados. 

Hay muchos muy gratificantes, pero personalmente lograr orden mental, es el top 1 para mí. Antes de profundizar en este punto, repasemos otros de los beneficios, nada desdeñables, que nos ayudan, y mucho, a sentirnos mejor, ser más productivos y disfrutar de una vida más plena y equilibrada. 

  • ¡Más tiempo! Sí, como lo oyes, el orden hace que logremos unos minutos extras cada día. ¿Sabes cuánto tiempo de nuestra vida pasamos buscando la cosas? Se calcula que de media en España perdemos casi 5000 horas a lo largo de nuestra vida, has leído bien, ¡¡¡eso son casi 7 meses…¡¡¡Buf!!! Imagina poder dedicar todo ese tiempo a lo que realmente te importa. Son cifras del estudio que realizó la consultora Sigma Dos para Ikea, además en la web de Ikea, encontrarás una calculadora que han diseñado, la cual te  permite calcular el tiempo aproximado que perdemos. Cómo cambian los días que vamos con prisas y tenemos todo en su lugar y no nos pasamos media mañana buscando las llaves, el móvil, el pasaporte, (últimamente la mascarilla) o lo que sea que hayamos perdido. 
  • El espacio deja de ser un problema, sin duda otra gran ventaja. Cuando ordenas te das cuenta que tienes más cosas de las que necesitas, en la mayoría de los casos de nuestra sociedad, tenemos demasiadas cosas. Cuando ordenamos nos damos cuenta y nos deshacemos (o deberíamos deshacernos) de muchas cosas. Podemos donar, regalar o incluso vender muchas de las cosas que no usamos o que ya no nos gustan. Reducir el volumen de lo que tenemos y de lo que entre en casa, es sin duda un beneficio que daría para un artículo completo. 
  • ¡Ahorro económico! ¿En serio puedo ahorrar ordenando? Sí y mucho. ¿Te ha pasado que has ido a comprar y has comprado 2, 3 o más veces algo que ya tenías, por no acordarte que lo tenías o por no haberlo encontrado? A mi muchas y a la mayoría de las personas que conozco también. 
  • ¡Menos estrés! Tienes más tiempo, más espacio, sabes dónde están las cosas, todo ello te permite sentirte más relajado y con mayor sensación de control, reduciendo considerablemente los niveles de estrés.  
  • Mejora tu concentración y potencia tus talentos. Son muchos los estudios realizados que hablan que las personas desordenadas son más creativas, os comparto un artículo en The New York Times, el cual nos habla de uno de esos estudios.  No digo que no, al contrario, a mí me ha consolado durante muchos años, pensar que era desordenada porque era más creativa. Mi experiencia me descubre otra realidad, el orden favorece la creatividad. Puede que por naturaleza las personas desordenadas sean más creativas (hemos tenido que ingeniárnoslas más, por ejemplo, cuando no encontrábamos algo… ;P) pero la realidad es que si nuestro entorno está ordenado, podemos crear mucho más y focalizarnos en lo que tenemos que hacer, evitando la dispersión. 
  • Mejora tu salud, dos pilares para lograr una vida más saludable, son la alimentación y el descanso, un hecho que la mayoría conocemos de sobras. Pero no siempre resulta fácil llevarlo a cabo. Cuando mantienes el orden en tu cocina y planificas tus menús, comer equilibradamente deja de ser un reto inalcanzable.  Si organizas tu despensa, nevera y armarios, puedes hacer una previsión real de lo que tienes en pocos minutos, crear menús saludables y organizar la compra, evitando aquellos alimentos que nos perjudican. Además, con un espacio limpio y ordenado, nuestra ansiedad se reduce y con ella la necesidad de comer alimentos insanos. Otro pilar es el descanso, un espacio ordenado nos ayuda a alcanzar un descanso óptimo, lo cual nos permite, cargarnos de energía y tener una mayor vitalidad en nuestro día a día. 
  • Y por supuesto ¡orden mental!  Muchos de los alumnos del curso de la Armonía del orden, me comentan, lo difícil que les resulta priorizar. Hacer listas es fácil, pero decidir que es más importante o que tiene que ir primero, no lo es tanto. Si dispones de más tiempo, más dinero, menos estrés, mejora tu concentración y tu salud, verás las cosas con mayor claridad y priorizar lo que realmente queremos o necesitamos, se simplifica. El orden mental, no significa tenerlo todo impoluto y mega ordenado, el orden de nuestro entorno, nos permite pensar con mayor claridad y sentirnos muchísimo mejor emocionalmente. Pero un exceso también puede crearnos ansiedad y dificultar la convivencia. Yo siempre apuesto por el equilibrio. Para mi es como un engranaje, el orden físico (de nuestro entorno), contribuye a nuestro orden mental y éste nos aporta bienestar emocional. 

Y como indico en el título, es una excelente técnica de autoconocimiento, cómo decía el otro día en un post, medio en broma “nadie sabe lo que tiene, hasta que arregla su cuarto”. En este punto creo que las personas que tienen sus cosas desordenadas, disfrutan de una ventaja, la necesidad de poner sus cosas en orden, hace que se vean “obligadas” a revisar sus cosas y descubrir que es lo que hay en el fondo del cajón. 

Te invito a que hagas el siguiente ejercicio, empieza por un cajón, un armario, sigue por las habitaciones y no te pares hasta llegar al trastero. 

Hay muchas maneras de hacerlo, una, cómo dice Marie Kondo, autora de la Magia del orden, clasificar por categorías, empezando por la ropa, siguiendo por los libros, papeles, Komono (en japonés significa objetos varios) y acabando por los objetos de valor sentimental.

KONMARI method checklist - Lista de categorías y cosas para organizar según el método KonMari
Ilustración 1 Pinterest 

Otra opción, es como dice Margaret Magnusson, autora de  “Döstägning, al arte sueco de ordenar antes de morir”, empezar por lo más grande e ir avanzando hasta lo más pequeño. 

Y el método Dan-sha-ri de Hideko Yamasita, el cual personalmente me encanta, nos sugiere que hagamos selección de aquellas cosas apropiadas para mí, en este momento presente. 

Hay muchos métodos y como a todos no nos funcionan las mismas cosas, en clase siempre explico varios, para que cada uno se aplique el que mejor se adapte a su manera de ser o a su momento vital. 

Todos tienen algo en común, deshacernos de todo aquello que no queremos o necesitemos. Y aquí es donde entra el ejercicio de introspección. Observa aquello que no quieres, que ya no necesitas, que no te sirve (ese pantalón, vestido… que te va pequeño o grande, para cuando te vuelva a ir bien) y deshazte de ello, dona, regala, vende, lo que quieras, pero elimínalo de tu vida, porque ya no te aporta y te impide llenar tu vida de lo que sí te aporta. No eres la persona que eras y seguramente no eres la que serás, así que conócete con aquello que sí, aquello que seguramente ni veías, porque estaba detrás de alguna cosa, que ni tan siquiera te gustaba. 

Nos apegamos a las cosas y tenemos que pensar que son sólo cosas. Trabajar el apego es uno de los objetivos principales que motiva a los alumnos a realizar la formación. 

Y también observa, lo que sí, aquellos objetos (muchos en el trastero) que hace muchísimo que no tocas, aquellos palos de golf, la tabla de surf, el caballete con las pinturas… en fin, un montón de cosas que no usas, y que te encantan, pues recupéralas, guarda un momento para ti, para disfrutar de aquello que te gustaba. Si no puedes muy a menudo, pues márcate un objetivo realista e intenta que sea de vez en cuando, pero que aparezca en tu agenda. Lo que realmente te importa debe estar presente en tu vida. 

Y aquel deporte que empezaste a practicar y que no te acabó de convencer, pero tienes todo el equipo, o que, si te gustó muchísimo, pero ya no, pues ¡deshazte de ello!, da igual lo mucho que te gustara o lo que te costara, ahora ya no es así y tenerlo, sólo te causa malestar y te impide descubrir algo nuevo con lo que disfrutarías mucho más. 

Observa y obsérvate, cuando hagas selección, cuáles son aquellas cosas que te encantan, aquellos libros que te interesan y tienes varios de la misma temática. Te ayudará a definir tu misión y marcarte objetivos que te motiven y sean inspiradores. 

Para crear el futuro que deseamos, es necesario, saber quien somos y hacía donde queremos ir. 

Fuentes: 

Dan-sha-ri, Yamasita Hideko 

La magia del orden, Marie Kondo 

Döstägning, el arte sueco de ordenar antes de morir, Margaret Magnusson 

Feng Shui, para la vida moderna, Nathalie Anne Dodd 

https://www.ikea.com/es/es/campaigns/el-orden-es-vida-pube63f8de1

Cuestión de confianza II: Reacción ante el error

Por Núria Rabassa | Valor Positiu + Esport

Una de las premisas incuestionables cuando hablamos de deporte es el error.

El error es una variable que aparece y no podemos controlar. Y me gustaría resaltar el “no podemos controlar”. Controlar un error es muy complicado.

Entrenamos día a día a los deportistas para que ejecuten una acción de la mejor manera posible según las circunstancias que creemos que aparecerán y, sin embargo, no nos damos cuenta que en una competición no se repiten las mismas circunstancias el cien por cien de las veces entrenadas: es decir, si bien en un entrenamiento podemos “controlar” y corregir el error, en una competición resulta mucho más complejo porque entran en juego distintas variables de las entrenadas y que, además, no podemos controlar.

Con ello, me refiero a que es prácticamente imposible controlar que un jugador meta una canasta de básquet, o marque un gol, o gane un set, seis a cero o, haga un programa totalmente limpio, o ejecute correctamente las infinidades de elementos técnicos (de cada disciplina) que entran en juego, el cien por cien de las veces. Por ello, por que esta dificultad forma parte del juego e influye en los deportistas, debemos incluirla y trabajarla día a día.

Cuando nos adentramos en una competición es cuando empieza el juego para ver quién es el equipo o el deportista que comete menos errores y, así, puede ganar esa competición. Sin embargo, no nos damos cuenta que, como entrenadores, somos los principales causantes de que éste aparezca la mayor parte de las veces.

Permitirme el lujo de haceros una pregunta… ¿cuántas veces habéis reprochado a vuestro jugador/a que ha cometido un error? o incluso, cuantas veces has dicho ¿cómo puedes haber fallado esa entrada, ese chut, ese punto…? Y aquí, viene la primera reflexión de este segundo artículo… Cuanto más énfasis y más reproche hagas a tus deportistas, más desconfianza estás generando en ellos/as mismos/as.

Cuando los entrenadores nos focalizamos en aquello que los jugadores/as hacen mal o, creemos que no deberían haber hecho, estamos lanzando un mensaje directo a su autoconfianza. De este modo, si no les permitimos el lujo de fallar y repararlo nos alejamos de ayudar al jugador a construir sus niveles óptimos de confianza que beneficiaran su conducta y su estado mental. Y, además, estamos obviando el aprendizaje de reparar esa conducta errónea que contribuye al resultado final y, seguramente, volverá a aparecer más adelante.

En este punto me gustaría destacar la importancia de influencia y de control que tiene el entrenador en una competición: fijaros, ¡estas son sólo del diez por ciento! Y es que en una competición, el entrenador sólo tiene el diez por ciento del control y la toma de decisión. Poneros a pensar un momento… ¿Quién compite? ¿El entrenador o el deportista? Haciendo esta reflexión, nos damos cuenta que son los propios jugadores los que toman sus propias decisiones más allá de las palabras del entrenador. Y esto es inevitable, puesto que el mayor poder que tiene un entrenador (en los deportes permitidos) es cambiar un competidor por otro y, pedir tiempo muerto en un determinado momento. De lo demás, puede hablar y decir pero, debemos tener claro que son los jugadores los que tienen el control en la pista o en el campo.

En este sentido, aparece la segunda reflexión y es que la función del entrenador debe ser la de entrenar a los jugadores para que sean capaces de tomar la mejor decisión posible durante la competición, bajo niveles óptimos de autoconfianza. Y, es importante este “niveles óptimos de confianza” porque más allá de la teoría, la práctica nos ha enseñado que un deportista con el nivel óptimo de confianza en sí mismo (y en sus recursos) es capaz de tomar decisiones más elocuentes, previamente entrenadas.

En relación a lo que acabo de mencionar, quiero añadir la tercera reflexión y es que, entrenadores y entrenadoras, debéis empezar a entender, aceptar y, con ello, trabajar, con que fallar es algo natural del propio deporte y de los propios deportistas. Pensarlo por un momento, ¿de verdad creéis que el deportista quiere fallar cuando tira un triple? ¿o cuando hace un chut? ¿o cuando realiza una rematada? ¿o cuando compite en un campeonato europeo? Evidentemente, no. El deportista no pasa horas y horas y horas y un largo etcétera de horas entrenando y trabajando para llegar a la competición y fallar. El tema es que en la competición se cometen más errores porqué se atribuye como “algo más importante” y, esta atribución aumenta los niveles de autoexigencia de entrenador y deportista con lo que automáticamente (sin un un entrenamiento mental previo), aparecen dudas y pensamientos alterados.

Por lo tanto, ¿cuál es la función del entrenador en este sentido? Fácil. Ayudar a disminuir estos fallos y, si se cometen, ser capaz técnica y tácticamente de solucionarlos (dentro del grado de control que tenga).

En cualquier caso, y como cuarta reflexión del artículo, echar en cara que se ha cometido un error no ayudará al deportista a que deje de cometerlo. Al contrario, al señalar y focalizar la energía en ese error fomentará la bajada del rendimiento del deportista: disminuirá su autoconfianza y, la confianza en ese gesto técnico, que hará que el deportista deje de ejecutarlo.

De este modo, para que esto no suceda debemos empezar a cambiar la manera de ver y focalizar el error. Evidentemente a nadie le gusta cometer errores en la competición (inclusive los mismos deportistas) pero como es algo inevitable, vamos a utilizarlo como un beneficio en vez de un perjuicio.

Recuerdo hace dos años cuando tuve la suerte de poder trabajar en un Club de Handbol de la província de Barcelona como psicóloga deportiva. En ese Club me dediqué a trabajar exclusivamente con los entrenadores de la mayoría de los equipos “A” de la base. Entre todos ellos, realicé un trabajo con un entrenador cuyo era totalmente reticente al error. Lo tenía claro, cada vez que uno de sus jugadores cometía más de tres errores seguidos, se iba al banquillo (y más por ser un equipo largo en plantilla). Recuerdo el primer día que vi el equipo competir. Al jugar en la liga más alta de su categoría, cada partido era como una “final” (o así lo planteaba el entrenador) a lo que decía y transmitía a sus jugadores, antes, durante y después del partido era -y cito textualmente- “no pueden haber errores”. Tenía la sensación (y así lo hacía llegar) que el mínimo error condenaba al equipo a la derrota, con lo que los jugadores debían competir sin cometer errores.

Bajo esta premisa nos pusimos a trabajar. Evidentemente los resultados no eran buenos y es que ¿cómo podían serlo si cada tres fallos cambiaba a los jugadores de pista? Claro está que era un entrenador muy exigente -y esta exigencia lo había llevado a donde estaba- pero debía modificar su posición ante el error si quería llevar al equipo a la victoria (y salvar la categoría).

Así que nos pusimos a trabajar y, después de varias sesiones conseguimos reconducir su conducta y sus palabras:

A nivel de habilidades de comunicación, por un lado, modificamos el lenguaje verbal. Conseguimos que el entrenador asumiera que el error era algo que no podía controlar y que formaba parte del juego. Así que modificó sus palabras previas a la competición para beneficiar los niveles de confianza de sus jugadores. Pasó del “no podemos cometer errores” a “confío en vosotros al cien por cien” y “toméis la decisión que sea seguro que es buena y, si no resulta, buscaremos la mejor”.

Asimismo, cambió su lenguaje durante la competición. Cada error que cometía uno de sus jugadores venia acompañado de un refuerzo y una mejora técnica en la que focalizarse (darse cuenta de porqué había cometido el error). De este modo, los niveles de confianza de los jugadores se mantenían por el simple hecho de desaparecer el “miedo a fallar por si me cambia”. Además, observamos que los jugadores eran más atrevidos e incluso, aquellos que nunca chutaban, empezaron a hacerlo, consiguiendo más opciones de marcar y, por tanto, más opciones de ganar.

Por otro lado, conseguimos modificar su conducta (y con ello, el lenguaje no verbal). En este sentido, el entrenador transmitía instrucción correctamente ejemplificada y lo que percibían los deportistas era un clima de apoyo en sus acciones. Quitamos el “cambio por el error” y fomentamos la participación activa de todos los deportistas. Conseguimos que salieran a la pista confiando los unos a los otros y, sobretodo, en ellos mismos y en su cualidad técnico-táctica.

Junto a estos cambios percibimos un mejor clima dentro y fuera de la pista en la relación entrenador – jugadores y, se dio tanto en entrenamientos como en competiciones. Al final, el equipo consiguió salvar la categoría siendo partícipes todos y cada uno de ellos en el campo y en el banquillo.

Si observamos el caso real, podemos ver que atender al error como el foco principal de mi lenguaje o apartarlo y asumirlo como un proceso del juego me puede dar tener un tipo de jugadores u otro muy distinto.

Si eres un entrenador que te focalizas en los errores de tus jugadores, debes saber que les estás quitando la confianza a medida que pasa la competición. Sin embargo, si eres un entrenador que deja los errores a un lado y los aprovecha para mejorar la técnica y la táctica de los jugadores, probablemente estés fomentando la confianza de tus jugadores.

Para finalizar, me gustaría recomendaros que a partir de ahora empecéis a identificar qué estás generando con tu conducta y tus palabras. Y, si quieres fomentar la confianza óptima de tus jugadores/as utiliza estas recomendaciones:

– Confía y transmíteles tu confianza.

– Utiliza el error como corrección (focaliza qué hacer en ves de qué evitar).

– Asume el error como parte del juego que te permite corregir elementos técnicos y tácticos.

– Enseña y trabaja el error: es parte del juego y su aparición es tan habitual que debería entrenarse (sobretodo, mentalmente hablando).

COVID-19 i salut mental

Per Carla Fontao | Valor Positiu + Psicoteràpia

Com ja sabem, el coronavirus ha deixat, està deixant i deixarà marques a escala mundial, així com cicatrius importants en l’àmbit de la salut emocional en moltes persones.

Gran part de la població ha experimentat canvis importants en la seva vida quotidiana, en la seva manera de pensar, relacionar-se, sentir… De fet, aquesta pandèmia ha requerit que es manifestin i que s’exigeixin noves formes i estratègies d’adaptació i d’afrontament.

Seguint a l’OMS (2020), i també una revisió acabada de publicar a The Lancet, els principals impactes que es preveuen en l’àmbit psicològic són l’augment de l’ansietat i l’estrès, l’augment de la soledat, la depressió, el consum de substàncies tòxiques, les conductes autolesives, el joc patològic… i altres riscos psicosocials (Holmes et al., 2020).

L’aïllament i el distanciament social que ha portat el confinament, també fan pensar que puguin comportar conseqüències com per exemple la desconnexió social.

I no parlem de les pèrdues personals i socioeconòmiques (pèrdues de persones importants, de llocs de treball, manca d’habitatges, ruptures familiars…), les quals també repercutiran de manera directa en l’estat de salut mental de tota la població.

Cal saber però que dins del que podem començar a preveure, tindrem diverses reaccions i necessitats depenent dels múltiples factors personals i externs de cada persona.

Hi haurà gent que mitjançant els seus propis recursos i suport de la seva xarxa social i familiar, podran fer front a totes les situacions adverses amb les quals es trobin.

I d’altra gent que, ja sigui perquè són més vulnerables, perquè es troben en situació de risc, perquè no disposen de recursos i/o xarxa de suport… hagin de menester suport i assistència psicològica

Cal que parem un moment i ens preguntem: com estem?, quins pensaments són els que apareixen més recurrentment?, com ens sentim al llarg del dia?, què passa quan anem a dormir?, i quan ens llevem?, quines sensacions físiques/corporals notem i quin significat poden tenir?…

En aquests moments pot ser habitual que les respostes girin al voltant de la incertesa, la preocupació, el neguit, l’angoixa… reactius a motius diversos com la salut, l’economia, la família

La por, la tristesa, l’enuig… són emocions que ens acompanyen aquests dies, a TOTS. I és el més normal i sa del món. Estem davant d’una situació desconeguda que s’escapa del nostre control i el nostre cos reacciona. Les reaccions poden ser diverses, la intensitat d’aquestes també, i tot, està bé. Però hem de ser conscients que tot i que la situació és “incontrolable”, nosaltres podem gestionar el nostre benestar, les nostres decisions, les nostres emocions… com?

Primer de tot, parant i escoltant-nos: Identificar què es mou dins nostre, posar-li nom i donar-li un significat.

Després, és important que validem i normalitzem allò que aparegui. Deixant-nos tants espais i moments de buidatge com necessitem.

A continuació, caldria que ens preguntéssim què necessitem? Sabem que no podem canviar la situació però segurament podem millorar el moment. No podem canviar les onades, però podem aprendre a fer surf! Si sabem què necessitem, sabrem com podrem estar millor.

A partir d’aquí és moment de posar-nos mans a l’obra o demanar suport i ajuda si creiem que el que necessitem la requereix.

Recordar que totes les emocions desagradables són útils i tenen la seva funció. Per tant, hem d’evitar voler-ne fugir, apartar-les o separar-nos d’aquestes. Si hi són és per algun motiu. La tristesa ens ajuda “parar” per tal que puguem reflexionar sobre el que està passant i recuperar energies. L’enuig ens ajuda a defensar els nostres drets davant les injustícies. La por ens salva de molts perills. Insisteixo en el fet que cal donar-los-hi un espai i conversar amb elles per tal de donar-los el que necessiten.

Així i tot, si creiem que aquestes són desproporcionades, massa intenses, o no funcionals/desadaptatives, podem sol·licitar assessorament i/o ajuda psicològica

“En situacions anormals, una resposta anormal, és una conducta normal.”

Victor Frankl

I si parlem d’ACTITUD?

Per Artur Comas Blanch | Valor Positiu + Coaching

Us convido a parar i reflexionar uns moments al voltant d’aquest concepte tant habitual com inquietant: l’actitud. Abans de seguir, però, deixeu-me que us pregunti: com esteu? I no és que em serveixen de massa les respostes habituals de “bé” o “anar fent”, precisament. Com us trobeu? Què us preocupa ara mateix? Dediqueu-vos uns instants, va!

A algú li semblarà absurd però estic convençut que més d’un “despistat” acaba d’adonar-se que potser feia massa que no es preguntava res d’això. De fet, m’atreviria a dir que és una situació molt estesa actualment. Estem tant acostumats a pensar que ens oblidem de sentir! I així fem i desfem, sense saber del cert què s’amaga més enllà dels nostres pensaments, amb quina intensitat es fa sentir o fins i tot com repercuteix en el nostre dia a dia. De totes maneres, de tot plegat en podem extreure sempre bones notícies.

Si el titular d’aquest article fa referència a l’actitud… Què hi té a veure amb tot això?

Deixant de banda definicions més o menys encertades, estic convençut que es tracta d’un dels elements que més influeixen a l’hora d’enfocar el nostre dia a dia. De fet, no podem oblidar que les actituds que formen part de nosaltres són apreses, directa o indirectament, a través del nostre entorn. Per tant, hem de poder ajustar-les o fins i tot canviar-les segons la nostra situació. Començar el dia sense ganes de res, queixar-se de qualsevol cosa que pugui anar-nos en contra, esperar que res del que necessitem pugui sortir bé o tants d’altres exemples quotidians com els anteriors poden influir de manera decisiva en si aquell serà un dia positiu per nosaltres (i pels del meu voltant) o no.

Per fer-ho possible cal ser conscients que, en certa mesura, podem decidir quines actituds tendeixen a formar part de nosaltres. De fet, hi ha dues característiques especialment destacades que no voldria passar per alt i que segueixen la línia de la frase anterior:

  1. Depenen de nosaltres: malgrat la influència dels factors externs és evident i inevitable, no podem perdre de vista que el control de la seva gestió i de la seva expressió recau sempre en nosaltres.
  2. No són estables en el temps: seria un error buscar i/o esperar en tot moment el positivisme o aquell. És per això que cal aprendre a entendre i a acceptar que no sempre ens serà fàcil canviar la perspectiva.

Ara que ja ho sabem, què podem fer?

Primer de tot necessitem una estona de calma. Sense pausa no hi ha espai per a la reflexió i, sense aquesta, no podem saber en quin punt ens trobem. A partir d’aquí, escoltem-nos el temps que ens sigui necessari procurant tenir presents en tot moment els 2 punts anteriors i buscant prendre consciència de la nostra situació actual.

En segon lloc cal que identifiquem les nostres il·lusions. Recordar-nos què ens mou, quina és la nostra gasolina pel dia a dia. Sense res pel què lluitar no té sentit aixecar-se del llit, perdem aquella xispa, aquell “no sé què” que es transmet sense saber ben bé com. Curiosament, aquesta tasca només la podem fer nosaltres, individualment. Així doncs, és especialment urgent identificar (o fins i tot reorientar) les nostres fites perquè ens mobilitzin amb més força. Sempre hi ha algun motiu!

I ja per acabar, serà molt important que revisem de tant en tant com estem i què hem fet fins ara per tal d’intentar aprendre tot allò que ens sigui possible. Acceptar els errors i extreure’n les coses a millorar ja implica, de per sí, conviure amb actitud positiva!

Personalment, crec que una actitud positiva és el resultat de la ferma decisió d’escollir com vull relacionar-me respecte el meu món.

T’hi apuntes?

La identidad del equipo I

Por Rubén Bravo Carvajal | Valor Positiu + Esport

Si hablamos de deportes de equipo hablamos de relaciones, objetivos comunes (o no), liderazgo, subgrupos y, por supuesto, identidad.

La identidad de una persona es aquello que la define, el conjunto de características propias, sus habilidades, sus rasgos predominantes, sus actitudes, etc.

Más allá de la identidad personal encontramos la identidad social, aquella que nos hace sentir parte de algo, con unos rasgos que nos definen en mayor o menor medida, y la que nos hace identificarnos con el grupo, diferenciándonos a la vez de otros grupos con los que establecemos contacto, cooperamos o competimos.

Así, cualquier equipo deportivo supone un escenario donde conviven diferentes identidades individuales con alguna identidad social “no definida”. Por lo tanto, ¿de qué hablamos cuando nos referimos a la identidad de un club o equipo?

Muchas veces nos referimos a cualidades o características que definen a ese equipo y tienen cierta estabilidad en el tiempo, incluso con una variación en los miembros del equipo.

Poniendo de ejemplo un deporte tan mediático como el fútbol, podemos hablar de la importancia de la posesión en el FC Barcelona o en la creencia de las remontadas en el Real Madrid. Esta identidad del propio club es algo que se ha ido formando con el paso de las temporadas y las experiencias. De esta manera, el entrenador o el jugador que llegue a estos equipos se verá inmerso en un contexto con una identidad definida y estable en algunas de sus características.

En algunos clubes es sencillo identificar estas características que forman parte de la identidad del equipo, pero en otros donde hay cambios constantes en la confección del equipo, inestabilidad en las categorías en las que se compite o métodos y direcciones de liderazgo muy diferentes en función de la temporada, esto se vuelve más complicado y, por tanto, requiere de un trabajo de creación.

Cuando llegamos a un nuevo equipo deberíamos formularnos dos preguntas:

  1. ¿Qué características básicas tiene la identidad del club?
  2. ¿Qué identidad queremos que tenga nuestro equipo?

Es tan importante definir la manera en que queremos que juegue nuestro equipo como la identidad que queremos promover en el mismo, estableciendo las bases que nos definirán y que modularán nuestra imagen hacia el exterior.

¿Qué es aquello que nos define?

Coaching al servicio de la adolescencia

Por Jordi Pinsach Valor + Coaching | Carmen Baldominos, Domingo Valhondo, Joan Ricou, Jordi Pinsach, Víctor Tenreiro y Carmen Vanrell

Para empezar a trabajar con una persona, y en especial con un adolescente, es vital  conseguir su confianza y para ello la escucha va ser nuestra herramienta.

Adaptar el lenguaje de forma que ellos se sientan en su propio territorio va a ser necesario, pues conseguir la empatía va a ser fundamental.

Dado que el adolescente vive en un mundo que constantemente le aconseja, haremos nuestra propia visualización de que “el consejo“, como recurso, es como una campana, y que el adolescente vive cotidianamente entre se sonido, lo que nos hará sentir que esta tan acostumbrado a ello que ya no escucha sus ecos, pues se han convertido en parte del ruido ambiental, sin contenido alguno. Así pues, nosotros no va a dar consejos.

Teniendo en cuenta que la complicidad y apoyo de los padres/tutores es clave, se podrá plantear la conveniencia de dos sesiones conjuntas: una de apertura del proceso y otra de cierre.

La reflexión viene de expresar lo que tiene en la mente, de la auto-escucha. Poco a poco se expresa y reflexiona mejor, consiguiendo mejores soluciones y mas profundamente sentidas. Esto le Ileva a la auto-gestión.

Parece una cuestión de vertebral su mundo interno, un mundo muy sencillo, pero que es en la adolescencia cuando comienza a tomar forma. Tiene ideas sencillas, pero que pueden generar incongruencias o conflictos internos. De ahí lo flexible del adolescente arte un buen proceso de coaching, siempre que se consiga la confianza.

La auto-comprensión de la emocionalidad y la reafirmación de la voluntad son cuestiones clave para se creación como individuo.

Crear una nueva forma de conversar y comprender (escucha) ayuda mucho a sus relaciones. Es bueno también comprender sus propias sensaciones, pensamientos y reacciones. Les da un verdadero descubrimiento de enorme efecto.

Muchas veces, la clave es superar la falta de concentración, orientación y motivación. Esto es un típico resultado de hacer coaching.

Así, el mismo va creando su caja de Herramientas de pensamientos, motivaciones, hábitos y comportamientos.

Hemos de conseguir acompañarle en el proceso de conectar sus objetivos de Iargo plazo con los de corto plazo, lo que conllevara para el un cambio en hábitos y comportamientos, determinando una estrategia propia que se refleje en un plan de acción.

Otra de las claves será apoyarse en los logros, lo que le va a permitir una mayor confianza en el proceso y en si mismo. Para ello, es clave crear hitos a muy corto plazo.

Si os apetece leer el artículo entero mandad un correo electrónico a info@valorpositiu.com y os haremos llegar el artículo entero.

GROW PARTNER: Com gestionar el personal?

Per Anna Viñolas i Ramisa | Valor + Empresa

Cada vegada que una empresa ens obre les portes per realitzar una formació o una intervenció per nosaltres és com descobrir un món nou. La metodologia que fem servir ens permet descobrir molt ràpidament (sempre ens sorprèn que amb una o dues sessions la gent s’obri tant) un univers format per relacions, conflictes i dinàmiques que són l’ànima de l’empresa. Tots aquests elements determinen la motivació, l’ambient de treball i el rendiment dels equips.

Moltes vegades ens trobem problemes vinculats amb les condicions de treball. Per exemple, en el treball per torns és fa més difícil el traspàs de la informació entre els treballadors, la puntualitat o manca d’aquesta en el canvi de torn també pot generar conflictes, o bé la dificultat de l’encarregat o el coordinador per tenir contacte amb les persones que fan altres torns.

Un altre situació que també genera força problemes el fet de compartir material, espais o vehicles, ja sigui entre persones de la mateixa àrea o entre àrees diferents. La majoria de problemes tenen a veure amb la manca de material suficient per tots, la neteja o cura del mateix (per exemple, qui neteja o posa la gasolina a la furgoneta), l’organització dels recursos per part del cap o de qui fa ús del material (qui va ser l’últim que va fer servir la màquina de tallar la gespa?), és a dir, en moments de responsabilitat compartida.

També ens podem trobar problemes enquistats per un fet que va passar fa temps i que no es va saber resoldre, o bé per personalitats incompatibles o per lluites d’egos entre treballadors de dues generacions diferents o bé amb un perfil diferenciat (un més tècnic i un més de camp).

En altres situacions ens trobem una manca de comunicació vertical adequada. Els treballadors poden percebre que no es pot comunicar una queixa o se senten incòmodes fent-ho. O bé al revés, es prenen decisions en una escala de l’organigrama, però no es comunica. Per exemple: quan es decideix aplicar un canvi, no només és important tenir una bona intenció, sinó explicar bé el perquè del canvi i dedicar un temps a cada per motivar tots els treballadors.

Moltes PIMES no disposen de Departament de Recursos Humans o, en d’altres casos, la seva funció se centra en aspectes vinculats amb la gestió tècnica com la confecció de nòmines. A vegades malgrat que es disposi d’aquesta figura o departament, simplement es necessita un reforç en la gestió de certs temes com podria ser la selecció de personal o la motivació de l’equip.

Quan realitzem formacions o sessions de coaching a les empreses, en nombroses ocasions se’ns senyala una manca de temps per poder ocupar-se de totes aquestes situacions i, per tant, cuidar al personal, degut a la sobrecàrrega de tasques tècniques i/o burocràtiques que tenen la majoria de les persones que ocupen càrrecs directius o de responsabilitat. Aquest fet, juntament amb el reconeixement de les dificultats que suposa gestionar certes situacions que succeeixen en els equips de treball o la gestió del talent, ens han motivat a dissenyar un projecte per a la gestió dels recursos humans d’una forma més global.

Per donar resposta a aquestes necessitats i partint de l’exitós model que seguim en els clubs esportius, hem dissenyat el Grow Partner. Aquest projecte consisteix en la incorporació d’un o diversos professionals formats en Psicologia del Rendiment i/o experts en coaching a l’equip de la teva empresa, de forma regular.

Amb un acompanyament bisetmanal, setmanal, quinzenal o mensual (mínim 4 hores al mes, durant 3 mesos) podràs comptar amb un expert en RH que coneixerà la realitat de l’empresa, amb l’avantatge de tenir al mateix temps una visió més objectiva i externa.

Si vols que t’enviem el dossier explicatiu del Grow Partner, contacta amb nosaltres a través del correu info@valorpositiu.com, si vols conèixer amb major profunditat com es pot adaptar el Grow Partner a la teva empresa, contacta per telèfon al 661203940 (Anna Viñolas).

¿Son ecológicos tus objetivos?

Por Jess Cáceres | Valor Positiu + Coaching

Seguramente conocerás que, para lograr tus objetivos, un buen punto de partida es definirlos con el método SMART, por si no los conoces o bien no lo recuerdas, te cuento;

Consiste en definirlo de manera que sea:

S – Specific (Específico)

M – Measurable (Medible)

A – Attainable (Alcanzable)

R – Relevant (Relevante) (Realista)

T – Timely (Temporal) (Acotado en el tiempo)

En este artículo, puedes ampliar la información del concepto SMART.

Sin duda tener en cuenta estas premisas, cuando los defines, te ayudan, y mucho. Dan forma a tus sueños y los convierte en alcanzables.

“Si has construido castillos en el aire, tu trabajo no se pierde; ahora coloca las bases debajo de ellos”

— Henry David Thoreau

Pero, a menudo, pagamos un peaje muy elevado si nuestro objetivo no es ecológico. Y con ello no me refiero, a que esté relacionado con la protección del medioambiente, aunque siempre es un buen punto de partida.

Ecología es la parte de la biología que estudia las relaciones de los seres vivos entre sí y con el medio en el que viven.

Así que, para que nuestros objetivos sean ecológicos, deben estar alineados con nuestro entorno (personal, natural, social, laboral…) y que todos los implicados resulten beneficiados.

Actualmente nos bombardean con mensajes tipo “Todo es posible”, “Querer es poder” y nos centramos tanto en luchar por conseguir nuestras metas, que no reflexionamos sobre que pasará cuando lo consigamos.

Pregúntate:

  • ¿Qué sucederá si lo logras?
  • ¿Cuáles serán las consecuencias de tus éxitos?
  • ¿A qué, o a quien deberás renunciar?
  • ¿Qué deberás sacrificar?

Así que, te sugiero que pares, medites y si es necesario reformules tus metas y las definas de tal forma que sean beneficiosas para ti, para tu entorno y valores si el sacrificio realmente te compensa.

Y ahora…

  • ¿Son ecológicos tus objetivos?
  • Pues ¡¡¡¡ A por ellos!!!!

Cuestión de confianza I: La charla precompetición

Por Núria Rabassa | Valor Positiu + Esport

Después de un largo recorrido por los vestuarios de distintos equipos y Clubes Deportivos me he dado cuenta que hay una gran devoción por querer enseñar todo aquello que se sabe de una forma inmediata.

Empezando por las charlas precompetición nos adentraremos en una relación de 5 artículos -consecutivos entre sí- para generar una autocrítica en los entrenadores/as y dar a entender algunas claves para corregir ciertos aspectos que, mejoraran la confianza e indirectamente el rendimiento de nuestros deportistas.

En primer lugar, hay que analizar el qué, cuándo, cómo, dónde y por qué de las charlas que la gran mayoría de los entrenadores/as realiza antes de un partido.

La pregunta inicial sería: ¿es útil? Y, seguidamente, ¿debe hacerse? Ante estas dos cuestiones nos encontramos con tres tipos de entrenadores: (a) los que las hacen; (b) los que no las hacen; y (c) los que a veces las hacen y a veces no. Evidentemente, ante estos 3 casos, no hay duda que el tercero es el peor de ellos. O las haces siempre o no las haces nunca. ¿Por qué? La respuesta es sencilla, el deportista es una persona metódica, tiene sus rutinas y, sus costumbres. El deportista se prepara antes de ir a su competición y lo que hace mantener su atención y foco en aquello que debe, es la rutina precompetitiva. Si un día la cambias indirectamente estás cambiando los procesos cognitivos de éste. En su cabeza empiezan a aparecer un seguido de cuestiones (positivas y/o negativas) que no ayudan a su rendimiento. La concentración no es la misma; algo ha pasado. El/La entrenador/a ha cambiado la rutina y el deportista la entiende como esto significa algo y, en este momento, ya tienes al deportista focalizado en otro aspecto que, probablemente, no es el aspecto al que tú -como entrenador- desearías.

Por otro lado está el segundo tipo de entrenador. El que no las hace nunca. ¿Efectivo? Quizás. El problema está cuando a falta de 3 minutos de empezar el partido, éste decide reunir a sus atletas y empezar a bombardearles con tanta información que son incapaces de retener y, aún más, de atender. Pregúntate ¿cuánta información das en tres minutos? ¿Cuánta crees que el deportista retiene? Y, ¿cuánta información útil crees que es capaz de procesar en tres minutos (no lo olvidemos) que después será efectiva? La respuesta vuelve a ser sencilla, menos del 1%. Por lo tanto, si decides bombardear a tu deportista (hecho que no comparto) con mucha información, al menos, déjale tiempo a procesarla, entenderla, atenderla y gestionarla.

Este hecho nos acerca al tercer tipo de entrenador, el entrenador pro charla prepartido. Y aquí, está la cuestión: una charla adecuada ayuda al deportista a estar focalizado y concentrado. El problema está en ver/entender cuando una charla es adecuada o no lo es.

Hace un par de años tuve la ocasión de trabajar al lado de una gran entrenadora de baloncesto ante un equipo muy potente. Era el segundo año que las entrenaba. Jugadoras muy buenas tanto técnica como tácticamente. No obstante, no sabían gestionar su estado mental, hecho que hizo que la temporada anterior no consiguieran el objetivo, quedando a media tabla.

Aún me acuerdo el primer día que empecé a trabajar con ella. Realmente era muy buena entrenadora. Además, los entrenos iban increíblemente bien. Jugadoras inteligentes, muy por encima de sus rivales y, un grupo bastante bien avenido. ¿Dónde estaba el problema? Evidentemente, en la competición.

Siempre recordaré el primer partido que jugué a su lado. Era un amistoso en “casa”. Primero las jugadoras empezaron con tiro, luego entramos al vestuario a escuchar la charla prepartido y, acto seguido, iniciaron el calentamiento activo.

Me acuerdo que empezamos el tiro casi una hora antes del partido. En ese momento no entendí por qué tanto tiempo para el calentamiento, hasta que entramos al vestuario. Quince minutos de charla. ¡¡¡Quince!!! Las jugadoras no sabían cómo ponerse, dónde mirar. Sus caras eran un poema. Al principio, motivadas, atentas, escuchando todo lo que decía e intentando retener esa información, desgraciadamente, estas ganas, pasadas 7 minutos se fueron abajo. Ya no escuchaban ni entendían nada. Lo peor de todo no fue eso, lo peor de todo es que después de quince minutos llenando de información la cabeza de las deportistas, una vez acabado el calentamiento y, a tres minutos de empezar el partido, explica otra cosa más y distinta a la anterior. Una cosa que no tenía nada -absolutamente nada- que ver con toda aquella información que había comentado en la charla pre-partido. Y aquí, fue el súmmum de todo. Las jugadoras salieron a la pista sin saber qué hacer. Su confianza había disminuido hasta tal punto que cada vez que realizaban una acción miraban buscando conformidad de la entrenadora; eran incapaces de discriminar por sí mismas cuando hacían bien una acción y cuando no.

A partir de este partido me cuestioné cuánto realmente afectaba la comunicación en la confianza de las deportistas. Y, aquella temporada, empezamos a trabajar con la entrenadora este aspecto existente e importante en la competición (y muchos otros). Reducimos los quince minutos a 5-7 minutos de charla. Marcamos focos y aspectos clave cuyos eran recordados los 3 minutos antes de salir. De este modo, la mente de la deportista sabía a qué debía atender. Y generaba la confianza suficiente para que pudiese utilizar el recurso de manera consciente. Ese año ganamos la liga, fuimos a campeonatos y quedamos terceras de la provincia.

Después de analizar esta anécdota podemos observar que nuestro lenguaje produce un efecto u otro en nuestros deportistas. Para poder crear una reacción hay que escucharles y, para escucharles muchas veces solo se necesita observarles.

Mi opinión personal, después de mi experiencia y mi formación, es que una charla precompetición es necesaria. Ayuda a focalizar aquello que los entrenadores saben que se necesita para sacar un buen resultado. La clave es cuando hacerla, cómo hacerla y en qué tiempo hacerla.

Mis consejos para una charla adecuada antes de una competición son:

  • Define 3 cosas clave para el partido (técnico-tácticas).
  • Da énfasis a uno o dos aspectos antes de empezar el partido.
  • Busca dos o tres palabras clave referentes a la actuación cognitiva para “golpear” (positivamente) su motivación.
  • Realiza una charla de 5 a 7 minutos.
  • Dales confianza mediante el vocabulario a todo aquello que hacen.

De este modo, ten muy claro qué quieres decir en esa charla y focaliza el máximo que puedas. Da confianza y permíteles fallar. Que tu charla sea clara, corta y concisa.

L’ansietat

Per Carla Fontao | Valor Positiu + Psicoteràpia

“Imaginem que tenim una olla al foc.
I que dins d’aquesta olla hi ha el nostre món interior: les nostres emocions, sensacions, estats d’ànim… que es couen tots junts.
Quan ens passa alguna cosa, la flama d’aquest foc augmenta d’intensitat i el nostre món interior comenci a bullir i generar vapor.
Aquest vapor pot ser l’expressió de les emocions que surten.
Sovint, aquest vapor, aquesta expressió emocional, ens sol molestar, ja sigui perquè és massa calenta, perquè fa mala olor… i el que tendim a fer perquè no molesti és: TAPAR L’OLLA!!!!!!!!!!! I què ocorre quan tapem un guisat? La tapa es mou, tremola davant la força del vapor que simplement vol sortir, aquí és quan notem que “alguna cosa ens passa”.
El nostre interior s’està agitant i tapar-ho no està essent efectiu!
La tapa que tremola és l’ANSIETAT, aquesta gran tapa de les emocions que ens dóna informació de què no estem bé i que alguna cosa ens passa”
.

L’ansietat, tanmateix com la tristesa, la ràbia, la por… té una gran importància en la nostra vida. Té una funció molt important: avisar-nos que quelcom no va bé i ha de canviar. El seu objectiu és preparar-nos per fer front a situacions “negatives o perilloses”. Indica que és necessari reduir l’activitat i focalitzar la nostra atenció en possibles perills o fonts d’amenaça.

Quan sentim ansietat, el nostre organisme entra en un estat d’hipervigilància i “preparació” que no deixa que ens relaxem per si passa alguna cosa. Sovint és adaptativa i ens ajuda a preparar-nos per aquella entrevista de feina, exposició, conversa… que tant ens preocupa, i el seu objectiu és el de motivar-nos a preparar-nos molt bé el temari per no “fallar”.

D’altres, es torna un problema, ens limita, ens genera molt malestar… i és aquí quan hem de fer una revisió, identificar el context o situació que la genera i planificar una sèrie de canvis. És important que sapiguem que el factor que manté l’ansietat és l’evitació: deixar de fer, no afrontar, fugir, escapar… d’allò que temem.

Fins que no prenguem una decisió, tinguem aquella conversa pendent, passem per aquell carrer pel qual evitàvem passar…  l’ansietat persistirà o, fins i tot, augmentarà.

Valor Positiu + Psicoteràpia t’anima al fet que puguis intentar identificar quines són les possibles causes d’aquesta ansietat (feina, parella, autoexigència, estudis…), quins són els beneficis i costos que aporta aquesta simptomatologia i, posteriorment, quins petits objectius a curt termini podries establir per començar a fer front a aquesta situació o context.

A vegades no resulta fàcil fer aquest exercici, és per això que posem a la teva disposició el servei de psicoteràpia, des del qual pots realitzar aquest treball acompanyat d’un professional d’aquesta vessant.